McLean, Virginia, Diciembre de 1978

Eduardo Momeñe y las calabazas de Joel Sternfeld:

Me parece que cada vez se me da mejor poner títulos resultones a los artículos; ya no caigo en el uso de las parrafadas cósmicas que eran el pan nuestro de cada día en los libros cervantinos, del estilo de “Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación” (adoro El Quijote, por cierto, sólo era un ejemplo).

El título de esta entrada hace referencia a uno de los principales fotógrafos y teóricos de la fotografía de España, Eduardo Momeñe, de quien escribiré seguramente un artículo completo a no mucho tardar, y a una foto de Joel Sternfeld, titulada “McLean, Virginia, Diciembre de 1978”, y que podéis ver encabezando este texto; el título que eligió Sternfeld para su imagen es mucho menos resultón que el mío, claro, pero es más certero: le importa un bledo todo aquello que no sea la foto; me explico: poner título a una imagen es a veces casi más arduo que obtenerla (al menos en mi caso). El problema es que hoy en día todo el mundo quiere titularlo todo, clasificarlo, encasillarlo y empaquetarlo dentro de un estilo, una ola artística o lo que sea menester; se hace difícil mantener la entrañable tradición de titular como “Sin título” toda una obra, como era mi pretensión, cuando las fotos que uno hace empiezan a crecer en número. Al final acabé por usar palabras que describiesen la imagen, fechas, lugares,… Cualquier cosa para huir de las artistadas. “Soledad”. “Abandono”. “La vida es una caja de bombones: nunca…” en fin, ya sabéis (¿no?)

 

En lo que me hago peor, parece, es en estructurar lo que escribo. Eduardo Momeñe ha sido para mí un referente en la forma de entender y analizar la fotografía; me abrió casi literalmente los ojos y la mente a la lectura de una imagen. Por otro lado, Joel Sternfeld. Fotógrafo norteamericano, documentalista, de gran formato (la cámara que usa, no él) Renovador, junto con William Egglestone y otros monstruos de la fotografía, del documental en color. ¿Qué tienen que ver Momeñe y Sternfled, a primera vista? En primer lugar, que comparten una pasión: la fotografía. Y en segundo lugar, y he aquí el meollo del artículo, que ambos entienden de fotografía. No son perogrulladas; Eduardo Momeñe ha sido la persona que mejor me ha explicado el concepto fotográfico, y Joel Sternfeld es, sin duda, uno de los fotógrafos que más ha cambiado ese concepto.

 

Vamos a juntar las piezas y a tratar de leer la fotografía de Joel Sternfeld: mirad atentamente la fotografía y describidla. No me refiero a un análisis artístico, tan sólo mirad lo que hay dentro del encuadre y en dónde está situada cada cosa. Una vez hecho lo que os he pedido, prosigo: ¿qué veis? La respuesta no es complicada: un campo de calabazas, un mercadillo casero de calabazas, mejor dicho; y al fondo a alguien le ha salido fatal una barbacoa. BIEN. Eso es exactamente lo que hay en la foto; bueno, más o menos: si nos fijamos un poco, hay un tipo de uniforme dentro del campo que parece no darse cuenta de que al fondo una casa arde mientras una escalera móvil de los bomberos se cierne sobre el tejado en llamas. La cosa ya no es tan obvia, ¿no? Si nos fijamos aún más, resulta que el tipo de naranja calabaza es un bombero que parece desentenderse del incendio; quizá las calabazas tengan propiedades ignífugas y comprándolas todas pretenda apagar el fuego heroicamente, pero lo dudo. Ya nos hemos dado cuenta de la ironía del autor de la foto, de la mala leche que tiene. Otra pregunta, y ésta es también importante: ¿dónde está el fotógrafo? Olvidaos de buscar reflejos en los cristales a lo C.S.I. o de tratar de encontrar una sombra del tipo sobre la hierba. Me refiero al sitio en el que se ha colocado para tomar la foto. Pensemos también en el formato, en la proporción de la imagen; suponiendo que no haya hecho un reencuadre al positivarla, la proporción no es la de los 3/2 habituales en las fotos de 35 mm; podría ser una foto de medio formato, pero tampoco: Sternfeld usa una cámara de gran formato, de ésas que salen en las películas ambientadas en el s. XIX: trípode enorme, de madera y hierro; una caja con fuelle, muy aparatosa y pesada, y unas placas fotográficas muy grandes, que dan unas imágenes de una calidad apoteósica pero que sólo permiten disparar dos veces, una por cada lado del portaplacas, y tras haber realizado una serie de mediciones que nos aseguren que no vamos a desperdiciar material y tiempo en hacer una foto que no queremos y que no hemos pensado con detenimiento. He aquí la clave (me siento como Jessica Fletcher soltando la parrafada final que acaba en la detención del asesino): DETENIMIENTO. Es una foto meditada y hecha con tiempo, no es un reportero de prensa el que la realiza; pensadlo: Joel Sternfeld va en su coche, con la cámara en el maletero, y ve que hay un incendio; un reportero, alguien con una cámara de 35 mm, alguien como yo, iría directo hacia a la casa, a tratar de fotografiar a los bomberos realizando su trabajo, tal vez rescatando a la pequeña Lula Mae y a su gato “El Señor Bigotes” de forma épica, con la escalera hidráulica; pero este hombre no hace eso. Da una vuelta con el coche y elige alejarse de toda la acción para fotografiar la escena desde otro punto de vista: el encuadre es relativamente correcto, la composición no es una maravilla, hasta parece que erró el disparo, al menos al primer golpe de vista; pero cuando nos acostumbramos a leer una foto, a descubrir que bajo la superficie hay mucho más, nos damos cuenta de que Joel Sternfeld está exactamente donde quiere estar, encuadra exactamente lo que quiere que veamos, y no da puntada sin hilo. De hecho, lo que vemos ante nosotros no es sólo una foto: es una declaración de intenciones. Las intenciones de alguien que pretendía retratar su país, los Estados Unidos, idealizado desde niño, y que se dio de bruces con la recesión económica. Gran admirador de Walker Evans, otro gigante del que hablaremos, Joel Sternfeld elige siempre planos abiertos, puntos de vista alejados, en los que los espacios, el entorno, son importantísimos para poder entender su visión del mundo. Walker Evans retrató la Norteamérica de la Gran Depresión y Joel Sternfield retrató la Norteamérica del Watergate.

4 Comentarios

  1. Quico

    Tremendo Xavi, me ha encantado. Esperando el siguiente

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    • Xavi Gantes

      ¡Hola, Quico! Pues me he aficionado a esto de escribir, así que iré subiendo todos los que pueda poco a poco. Te dejo enlaces a los otros que ya posteé, a ver si te molan:

      -https://www.xavigantes.com/2020/07/15/la-mirada-de-virxilio-vieitez/

      -https://www.xavigantes.com/2020/09/17/james-a-fox-y-la-magia-del-ring/

      ¡Mil gracias por comentar!

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    • Adrián de la Fuente

      Justo estaba leyendo ahora mismo el párrafo de “La visión fotográfica” en el que habla de esta foto. Genial complemento a Momeñe, mil gracias, Xavi!

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      • Xavi Gantes

        Gracias a tí, Adrián! El libro de Momeñe “La visión fotográfica” es una referencia importantísima, siempre se lo recomiendo a todo el mundo, tanto a profesionales como a fotógrafos aficionados. Es casi un faro en el camino, sobre todo si quieres que tus fotos tengan contenido más allá de lo estético. Un saludo!

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